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¿Puede prevenirse el fracaso escolar?

 

Estudios apuntan que 3 de cada 10 niños con retraso en el aprendizaje sufren defectos visuales

 

¿Qué consideramos como fracaso escolar?

Se considera fracaso escolar el hecho de no terminar el ciclo académico obligatorio. Existen 4 tipos de fracaso escolar:

-Fracaso escolar primario. Suele manifestarse en los primeros años de escolarización y se relaciona con problemas de maduración o desarrollo físico/cognitivo. Es el más importante desde el punto de vista oftalmológico y el que podemos prevenir.

-Fracaso escolar secundario. Cuando las dificultades empiezan tras años de escolarización con buenos resultados. Se asocian a cambios ambientales o de desarrollo del niño.

-Fracaso escolar circunstancial. Se refiere a dificultades transitorias que deben tratarse como el bullying y el acoso.

-Fracaso escolar habitual. Se refiere al fracaso escolar en todas las etapas académicas y se debe a retrasos en el lenguaje como dislexia o retrasos psicomotores. Podemos considerarlo también la evolución del fracaso escolar primario.

Fracaso escolar primario y habitual

Los niños son cada vez más precoces. Con 3 años ya conocen palabras en otro idioma y con 5 muchos ya saben leer y comprender. Pero no todos son así. Los educadores frecuentemente se encuentran con niños de 7 u 8 años con verdaderas dificultades para leer más de diez minutos o escribir correctamente manteniendo siempre el mismo tamaños de la letra. La mayoría de las veces son niños algo hiperactivos que se distraen fácilmente y que sólo necesitan algo de disciplina. A veces es solo un ligero retraso y, con trabajo, se puede corregir en poco tiempo. Otras veces son niños que tienen algún retraso cognitivo y puede ser más difícil conseguir los mismos resultados que sus compañeros. 

Pero en todos los casos es importantísimo hacer una exploración oftalmológica ya que tres de cada diez niños con estas dificultades tienen algún defecto visual. Hablamos principalmente de miopía, hipermetropía y astigmatismo que puede corregirse fácilmente con las gafas correctas. Si el niño debe esforzarse para ver, no podrá esforzarse también para aprender.

Niños con miopía

La miopía es el defecto refractivo más frecuente en la población y en algunas ocasiones empieza en edades muy tempranas. El niño con miopía hasta 4-5 dioptrías tiene buena visión de cerca y se detecta fácilmente ya que no será capaz de ver la pizarra y tendrá tendencia a acercarse a lo que quiere ver. Si este defecto refractivo empieza en edades muy tempranas, se recomienda acudir a algún especialista en control de miopía ya que existen correcciones ópticas especiales y fármacos para frenarla.

Niños con Hipermetropía

La hipermetropía es el principal problema refractivo asociado al fracaso escolar. Los recién nacidos tienen unas 8-9 dioptrías de hipermetropía y, según van creciendo, su hipermetropía disminuye. Generalmente se considera fisiológica la hipermetropía de hasta 2 dioptrías en niños entre 4 y 12 años.  

Los niños y los jóvenes tienen una elevada capacidad de acomodación y pueden compensar un defecto refractivo hipermetrópico bastante alto sin notar importantes defectos visuales o visión borrosa persistente. Por ejemplo, un niño de 6 años con 5 dioptrías de hipermetropía puede tener una visión completamente normal cuando lo explora un pediatra y no manifestar ningún problema visual. Pero la acomodación supone un esfuerzo para el niño y al cabo de un rato se cansa y deja de compensar. Los niños con hipermetropía son propensos a distraerse fácilmente, a cansarse durante la lectura y la escritura y sufren cefaleas con mayor frecuencia. Estos niños suelen tener rasgos de hiperactividad y tener bajo rendimiento escolar. Es muy frecuente ver como se salen de los renglones aumentando paulatinamente el tamaño de las letras.

Niños con astigmatismo 

Dependiendo del tipo de astigmatismo los síntomas pueden parecerse a la miopía o a la hipermetropía. Un astigmatismo hipermetrópico leve suele compensarse bien en edades tempranas.

Prevención del Fracaso Escolar

El problema principal es detectar estos defectos. Cuando una hipermetropía se asocia a estrabismo o a cefaleas intensas, rápidamente se consulta con el oftalmólogo ayudándole en su desarrollo psicomotor. Pero cuando el niño tiene una hipermetropía moderada puede que no se detecte en las revisiones del pediatra causando dificultades y retrasos en el aprendizaje “académico”. 

Una revisión oftalmológica con 5-6 años puede detectar problemas ocultos y prevenir retrasos en el aprendizaje. Detectar una hipermetropía moderada a tiempo significa prevenir hasta un 30% de los fracasos escolares primarios según estudios. 

Dr Francesco Moroli

Especialista es ojo seco, superficie ocular y control de miopía. 

Instituto de Oftalmología Láser de Cáceres. Cita Previa tel: 927-24 09 18

Oftalmología Dr. Francesco Moroli, Hospital Parque Vegas Altas Don Benito Villanueva de la Serena. Cita Previa tel: 924-80 50 50

Dr Pablo Marcelo

Especialista en maculopatías y control de miopía.

Instituto de Oftalmología Láser de Cáceres. Cita Previa tel: 927-24 09 18

Dra Paula Maqueda

Especialista en oftalmología pediátrica, estrabismo y control de miopía.

Instituto de Oftalmología Láser de Cáceres. Cita Previa tel: 927-24 09 18

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